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lunes, 29 de octubre de 2018
martes, 31 de octubre de 2017
jueves, 16 de febrero de 2017
Las Rimas de Bécquer
Ésta es una actividad para:
- trabajar en grupo (aprendizaje cooperativo)
- aprender a buscar y seleccionar información,
- saber presentarla de manera adecuada
- y estimular la creatividad.
Después de repartir una rima de Bécquer a cada grupo, se le encarga crear un mural sobre este poeta. El mural ha de contener:
1. Una imagen o dibujo relacionado con el contenido.
2. Una historia inventada relacionada con el contenido de la rima.
3. Una explicación sobre los recursos expresivos o figuras retóricas de la rima diciendo además de qué trata.
4. Otra rima inventada imitando el estilo de Bécquer.
5. Responder a la pregunta: ¿en qué radica la importancia de este autor?
- Cuándo y donde nace, vive y muere.
- Origen de su apellido.
- Datos importantes sobre la familia.
- Profesiones desempeñadas.
- Sucesos importantes en su vida.
- Amores.
- Matrimonio.
- Labor literaria.
- Enfermedad.
- Publicación de su obra.
- Estilo de sus rimas.
- Influencias literarias.
5. Se valorará que:
- la actividad esté completa,
- que las actividades se hayan respondido correctamente,
- que todas las personas del grupo participen de igual modo en la presentación,
- una buena presentación o claridad en la exposición de los contenidos, es decir, un buen diseño.
Para ver los interesantes resultados de esta actividad entra aquí.
martes, 29 de septiembre de 2015
martes, 29 de abril de 2014
jueves, 21 de noviembre de 2013
Actividades sobre el Realismo 2ª mitad del XIX
El resultado de esta actividad ha de ser un artículo en tu blog en el que compares las características del Realismo con el Romanticismo.
Primero puedes echarle un vistazo a las presentaciones y después los ejercicios que están a continuación.
No olvides incluir tu opinión acerca de cada movimiento y una imagen que complemente el artículo.
No olvides incluir tu opinión acerca de cada movimiento y una imagen que complemente el artículo.
sábado, 16 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
El drama romántico: textos y autores
El deseo romántico de romper con las normas que delimitaban los géneros literarios tuvo como consecuencia la renovación del teatro y la creación de un nuevo género: el drama. Entra aquí para ver cuáles son sus características.
Lee los siguientes textos, di de qué trata cada uno, busca información sobre el autor y el argumento de la obra de la que forman parte. Entra aquí para ver los enlaces en los que buscar información.
Para repasar las características generales del Romanticismo entra en este libro interactivo multimedia.
Para terminar, puedes echarle un vistazo a una famosa escena del Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Entrando en este enlace accederás a fragmentos de Don Juan Tenorio, de Zorrilla, y a un resumen del argumento.
domingo, 27 de octubre de 2013
E l Romanticismo (siglo XIX) y Mariano José de Larra, uno de sus autores más representativos
Comenzamos con unos vídeos: uno para introducir el contexto del siglo XIX, el periodo romántico, y otro que se centra en la figura de uno de sus escritores más destacados, Mariano José de Larra (comentario sobre uno de sus artículos):
- Cambia las formas de producción: R_______ I_______
- Es impulsado por la recuperación de la idependencia de varios países: N_______
- Doctrina que defiende la libertad en todos los planos: L________
- Fue la cuna del Romanticismo: A_______
- Frente a la razón neoclásica se impone el s________
- Frente a la sumisión a las normas y al fin educativo triunfa el s_______o y la l_______d.
- Ante una época de grandes cambios surge el d________o.
- ¿Por qué Frankenstein es una metáfora de la época?
- Goya, en el Sueño de la razón produce monstruos, se refiere al fracaso de la R______n F_____a y a la tiranía de N_________n.
- El culto excesivo al razocinio había provocado ____________
viernes, 26 de octubre de 2012
Gustavo Adolfo Bécquer (1936-70) y otros autores del Romanticismo
Comenzamos un nuevo tema: el Romanticismo (siglo XIX). La exaltación del sentimiento y de la libertad sustituirá al predominio de la razón y al ajuste férreo a las normas propias del movimiento anterior, el Neoclasicismo (siglo XVIII). Comenzamos con:
Un libro multimedia interactivo con dibujos de Tim Burton.
Vídeo musical de Sauron, inspirado por El monte de las ánimas, leyenda de Bécquer.
Un libro multimedia interactivo con dibujos de Tim Burton.
Vídeo musical de Sauron, inspirado por El monte de las ánimas, leyenda de Bécquer.
Documental sobre Bécquer.
Preguntas sobre el documental:
- ¿A qué se debe la mitificación de la figura de Bécquer?
- ¿Cuándo y en qué circunstancias se publican las Rimas de Bécquer?
- ¿Cómo es históricamente el año del nacimiento del autor?
- ¿Origen de su apellido Bécquer?
- ¿Dónde se encuentran los primeros escritos del poeta?
- ¿Qué supone la muerte de los padres para él?
- ¿Dónde está el germen de la lectura del poeta?
- ¿A qué se pretendía que se dedicasen los hermanos Bécquer?
- ¿En qué momento llega a Madrid, qué lo impulsa a irse y qué impresión inicial le produce frente a Sevilla?
- ¿Cómo empieza su carrera, qué dificultades atraviesa y de qué publicación se encarga?
- ¿Cuál es su relación con la familia Espín?
- ¿Por qué se cree que lo rechazó Julia Espín?
- ¿Por qué ordenó que se quemaran sus cartas?
- ¿Qué poemas fueron tachados? ¿Qué es lo que se quiso ocultar?
- ¿Con qué se asociaba la sífilis en el siglo XIX?
- ¿Cómo conoce Bécquer a su mujer Casta? ¿Cómo se explica su matrimonio con un enfermo?
- ¿Cómo fue su matrimonio, la relación con sus hijos y su hermano Valeriano?
- ¿Qué llevó a Bécquer a la creación de las Leyendas?
- ¿Dónde y en qué circunstancias escribe Cartas desde mi celda?
- ¿Cuál es su relación con el periodismo?_______________________________________________________________________
Obras
- Rimas. Comentario literario sobre las Rimas.
- Comentario literario sobre la rima "Del salón en el ángulo oscuro veíase el arpa"
- Leyendas. Apuntes sobre las Leyendas.
- Cartas desde mi celda.
- Dramatización de las Leyendas de Bécquer (audio).
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Otros autores del Romanticismo y sus textos (enlaces para completar los apuntes de clase)
1--Espronceda (vida y obra) y "La canción del pirata". Análisis del poema (presentación).
2--Apuntes sobre el Romanticismo español (en pdf).
3--Diferencias entre el Neoclasicismo y el Romanticismo (en pdf).
4--Mariano José de Larra (vida y obra) (presentación).
5--Ejercicios de repaso sobre el Romanticismo y sus autores/as (material para imprimir).
6--Programa de radio dedicado a Espronceda. Serie de televisión basada en El estudiante de Salamanca.
viernes, 28 de octubre de 2011
Los ojos verdes
Los Ojos Verdes
Gustavo Adolfo Bécquer
Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.
I
-Herido va el ciervo..., herido va... no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas... Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban... En cuarenta años de montero no he visto mejor golpe...Pero, ¡por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundid a los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los Alamos y si la salva antes de morir podemos darlo por perdido?
Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros, se dirigió al punto que Iñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res.
Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas, jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.
-¡Alto!... ¡Alto todo el mundo! -gritó Iñigo entonces-. Estaba de Dios que había de marcharse.
Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista a la voz de los cazadores.
En aquel momento, se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.
-¿Qué haces? -exclamó, dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos-. ¿Qué haces, imbécil? Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque. ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?
-Señor -murmuró Iñigo entre dientes-, es imposible pasar de este punto.
-¡Imposible! ¿Y por qué?
-Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Alamos: la fuente de los Alamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente paga caro su atrevimiento. Ya la res, habrá salvado sus márgenes. ¿Cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Fiera que se refugia en esta fuente misteriosa, pieza perdida.
-¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador... ¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Aún se distingue a intervalos desde aquí; las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame..., déjame; suelta esa brida o te revuelvo en el polvo... ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus, Relámpago!; ¡sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.
Caballo y jinete partieron como un huracán. Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.
El montero exclamó al fin:
-Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerlo. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí en adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.
II
-Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Alamos, en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en valde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con un cuchillo de monte.
Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalar sobre la pulimentada madera, el joven exclamó, dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras:
-Iñigo, tú que eres viejo, tú que conoces las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado, por acaso, una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.
-Sí -dijo el joven-, es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña... Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero ya no es posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo... Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede dame razón de ella.
El montero, sin despegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarse junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos... Este, después de coordinar sus ideas, prosiguió así:
-Desde el día en que, a pesar de sus funestas predicciones, llegué a la fuente de los Alamos, y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de soledad.
Tú no conoces aquel sitio. Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota, por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas, que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes y, susurrando, susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejan por entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces, con risas; otras, con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa, Para estancarse en una balsa profunda cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.
Todo allí es grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parece que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.
Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fue nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas... no sé qué, ¡una locura! El día en que saltó sobre ella mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña.., muy extraña..: los ojos de una mujer.
Tal vez sería un rayo de sol que serpenteó fugitivo entre su espuma; tal vez sería una de esas flores que flotan entre las algas de su seno y cuyos cálices parecen esmeraldas...; no sé; yo creí ver una mirada que se clavó en la mía, una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos. En su busca fui un día y otro a aquel sitio.
Por último, una tarde... yo me creí juguete de un sueño...; pero no, es verdad; le he hablado ya muchas veces como te hablo a ti ahora...; una tarde encontré sentada en mi puesto, vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos...
-¡Verdes! -exclamó Iñigo con un acento de profundo terror e incorporándose de un golpe en su asiento.
Fernando lo miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría:
-¿La conoces?
-¡Oh, no! -dijo el montero-. ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta estos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas tiene los ojos de ese color. Yo os conjuro por lo que más améis en la tierra a no volver a la fuente de los álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza y expiaréis, muriendo, el delito de haber encenagado sus ondas.
-¡Por lo que más amo! -murmuró el joven con una triste sonrisa.
-Sí -prosiguió el anciano-; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el Cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor, que os ha visto nacer.
-¿Sabes tú lo que más amo en el mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida y todo el cariño que pueden atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Mira cómo podré dejar yo de buscarlos!
Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Iñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío:
-¡Cúmplase la voluntad del Cielo!
III
-¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe de una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen.
Sobre una de estas rocas, sobre la que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba, temblando, el primogénito Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia.
Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.
Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.
-¡No me respondes! -exclamó Fernando al ver burlada su esperanza-. ¿Querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh, no!... Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer...
-O un demonio... ¿Y si lo fuese?
El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebato de amor:
-Si lo fueses.:., te amaría..., te amaría como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más de ella.
-Fernando -dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música-, yo te amo más aún que tú me amas; yo, que desciendo hasta un mortal siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la Tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas, incorpórea como ellas, fugaz y transparente: hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes lo premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi caso extraño y misterioso.
Mientras ella hablaba así, el joven absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuerza desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca.
La mujer de los ojos verdes prosiguió así:
-¿Ves, ves el límpido fondo de este lago? ¿Ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales..., y yo..., yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio y que no puede ofrecerte nadie... Ven; la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino...; las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles; el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven..., ven.
La noche comenzaba a extender sus sombras; la luna rielaba en la superficie del lago; la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas... Ven, ven... Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven... y la mujer misteriosa lo llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso..., un beso...
Fernando dio un paso hacía ella..., otro..., y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve..., y vaciló..., y perdió pie, y cayó al agua con un rumor sordo y lúgubre.
Las aguas saltaron en chispas de luz y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.
1. Según consta en la introducción de la leyenda, ¿por qué la escribió su autor?
2. ¿Dónde se sitúa la acción de esta leyenda de Bécquer?
3. ¿En qué época se sitúa la acción narrada en esta historia?
4. ¿Por qué detiene el montero mayor, Íñigo, la persecución del ciervo herido?
5. Describe el carácter del protagonista de la leyenda.
6. ¿Qué o quién habita, según Íñigo, en la fuente de los Álamos?
7. ¿Por qué se niega Fernando a detenerse?
8. ¿Qué cambios experimenta el carácter del protagonista después de su primera visita a la fuente?
9. ¿Qué encuentra o cree encontrar Fernando en la fuente de los Álamos?
10. ¿Cómo es la mujer de la fuente de los álamos? Descríbela ¿Qué le ofrece a Fernando? ¿Cómo demuestra su carácter traicionero?
11. ¿Quién había prevenido a Íñigo del peligro de la fuente de los Álamos?
12. ¿Qué le sucede al protagonista al final del relato?
13. ¿Qué tiene en común esta leyenda con las rimas XIV y XXIII?
14. De los tres tipos de mujer que Bécquer describe en la rima XI ¿a cuál de ellos responde la dama de “Los ojos verdes”?
15. ¿Qué conclusión sobre el amor ideal se desprende de la leyenda?
16. ¿Consideras que esta historia posee alguna conexión con la realidad? ¿Según esta historia, qué percepción de la mujer piensas que tenían los románticos?
Te vi un punto y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.
Adondequiera que la vista clavo,
torno a ver las pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen,
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran, no lo sé.
RIMA XXIII
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
RIMA XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!
martes, 25 de octubre de 2011
Reportaje sobre los escritores románticos
El objetivo de este ejercicio es realizar un reportaje sobre los/las escritores/as románticos/as.
Tras elegir tres de ellos/as y recabar información en los documentos que tienes a continuación, deberás redactar un texto en el que compararás sus biografías, obras y estilo (aportando alguna cita literal de su obra).
La conclusión de tu estudio tratará sobre sobre si lo que abundan entre los/las poetas contrastados son las diferencias o las similitudes, es decir, si vivir en su siglo los/las marcó de alguna manera o no.
No olvides incluir alguna imagen relacionada con tu reportaje.
jueves, 20 de octubre de 2011
Redacción: ¿soy un/una romántico/a?
Cuando termines sigue los puntos detallados a continuación y culmina tu escrito con una conclusión o cierre.
- Uno de los rasgos capitales del Romanticismo reside en su espíritu individualista que equivale a la rebelión del individuo, a la exaltación de la propia personalidad. Los aspectos de mi personalidad a los que rindo culto son...(es decir, lo que más admiro de mi mismo/a es...)
- El ser romántico se caracteriza también por su aislamiento y soledad. Su individualismo está marcado sobre todo por su conciencia aguda y dolorosa de ser distinto de los demás. Los aspectos en los que me siento muy diferente de los demás son...
- El ya mencionado individualismo romántico da lugar a una protesta contra las trabas que hasta entonces tenían cohibido o limitado su espíritu, lo cual deriva en un ansia de libertad ilimitada. Las circunstancias en las que siento que mi libertad es limitada son...(es decir, en qué momentos siento que no soy libre)
- Los románticos rechazan todo lo racional. Los momentos en los que siento que no me guía la razón sino los sentimientos o la intuición son...(es decir, en qué circunstancias actúo sin pensar)
- En el Romanticismo se le concede una gran importancia a las emociones, los sueños o las fantasías. Uno de mis sueños más recurrentes o que más se repite (o el último sueño que recuerdo) es...
- El ser romántico siente una gran predilección por lo ideal. Por este motivo buscan desesperadamente la perfección, lo cual explica que los deseos insatisfechos deriven en frustración e infelicidad. Los aspectos que me gustaría perfeccionar en mí, mi vida o en lo que me rodea son...
- Al haber perdido la confianza en la razón, el/la romántico/a es por naturaleza alguien inseguro e insatisfecho, lo cual da lugar a la desazón o desilusión vital romántica. Los momentos en los que me siento inseguro/a, insatisfecha/o o que el mundo carece de sentido son...
- El romántico siente la vida como un problema. Su instinto le denuncia la existencia de fuerzas que escapan a todo conocimiento racional. Se cree víctima de un ciego Destino sin justificación. Los momentos en los que creo que yo no controlo mi destino son... (es decir, cuándo siento que todo me sale al revés y es imposible de controlar)
- El romántico se encuentra con que la realidad no responde a sus ilusiones. Las ocasiones en las que siento que la realidad no responde a mis expectativas o deseos suelen ser... (es decir, que nada de lo que me rodea es como me gustaría que fuese)
- Este hecho lleva al ser romántico a un enfrentamiento con el mundo y a rebelarse contra todas las normas morales, sociales, políticas o religiosas. Las normas que me conducen a la rebeldía son...
- Los románticos huyen de la realidad mediante el refugio en sí mismos, de ahí su gusto por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios apartados, oscuros... Las circunstancias que me llevan a refugiarme en mi mismo son...
- El "lugar recóndito" en el que suelo buscar refugio es... (puede ser un lugar, una persona, un animal, un objeto como la televisión, el cine, el ordenador, los libros...).
- La naturaleza se identifica en el Romanticismo con los estados de ánimo del poeta, y, según sean éstos, es turbulenta, melancólica o tétrica; es una proyección de sus sentimientos. El entorno natural con el que me siento más identificado es... porque...
- En conclusión/en definitiva/en pocas palabras... coincido con los románticos en... pero no en...
Las características del Romanticismo ha sido tomadas de Rincóncastellano.com.
Si quieres profundizar más en el tema entra en esta web sobre el Romanticismo.
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